Los "malos sentimientos"
te llevan a malas costumbres
y no te dejan avanzar
Hace un mes asistí a un taller, llamado ¿A dónde voy?, en dónde se hablo de varias cosas, una que me quedó muy grabada, fue sobre como el dolor, miedo, tristeza, ira y alegría son sentimientos comunes con los que tenemos que lidiar todos los días.
Sin embargo, cuando no se pueden controlar mencionados sentimientos se llegan a convertir en sufrimiento, ansiedad, depresión, rencor y apego respectivamente, entonces son estos “malos” lo que no nos deja proseguir en nuestro camino a la felicidad.
Pues, yo me enfoque en que desde muy pequeña me muerdo las uñas, la psicóloga me dijo que me analizará yo misma, y dedujera que sentía cuando repetía esa mala costumbre.
Determiné que era miedo, miedo a la soledad, miedo a que descubrieran mi inseguridad. En mi vida, solamente tres veces me han crecido las uñas, a un tamaño considerable. En ocasiones anteriores solamente me las deje crecer y punto, nunca supe cómo lo logre, pero lo logre.
Ahora con la ayuda de la psicóloga, determine que mi miedo nunca lo controle, y se convirtió en ansiedad, y cuando menos pensaba terminaba con mis uñas súper cortas, y mis dedos todos lastimados.
A un mes de la plática, mis manos lucen con un poco más de un centímetro de largo, ayer compre un esmalte y me las pinte, hoy adquirí un anillo invadido de piedras, muy loco; todo el día estuve entusiasmada con lo hermoso que se me ve. (Acciones que realice sin pensar o sin verlo como un premio por mis uñas largas).
Hasta en la noche, analizándome concluyo, que no es el anillo, sino mis manos las que lucen mejor que hace un mes.
Logre vencer mi miedo y mi ansiedad.
Mensaje del Día
"Mira hacia adentro...el secreto está dentro de ti." Hui-neng
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Pocas veces me pasa, pero me pasa, hoy es uno de esos días, qué no sé sí estoy alegre o contenta; sí estoy bien o mal; no sé qué hacer, si tomar los artículos de limpieza o acostarme rico en cama.
Creo que en terminos generales estoy bien, pero como no estoy acostumbrada a estar bien, en paz, sin problemas; busco como mortificarme la vida, es más debo de confesar que incluso de mi vesícula estoy bien, y de mi colitis estaba bien, pero hace escasamente media hora me comí una quesadilla con doble tortilla de harina, y mi estomago empieza a estar mal. Y por eso que digo que no estoy costumbrada a estar bien. porque afuerza quiero estar mal. (al menos ahora ya detecto mi problema, así que tengo esa tarea: aprender a vivir bien)
Me encontre esta frase y tiene que ver con mi tema.
"Además del noble arte de hacer las cosas,hay un noble arte de dejarlas sin hacer. La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de las cosas no esenciales" Lin Yutang
Creo que en terminos generales estoy bien, pero como no estoy acostumbrada a estar bien, en paz, sin problemas; busco como mortificarme la vida, es más debo de confesar que incluso de mi vesícula estoy bien, y de mi colitis estaba bien, pero hace escasamente media hora me comí una quesadilla con doble tortilla de harina, y mi estomago empieza a estar mal. Y por eso que digo que no estoy costumbrada a estar bien. porque afuerza quiero estar mal. (al menos ahora ya detecto mi problema, así que tengo esa tarea: aprender a vivir bien)
Me encontre esta frase y tiene que ver con mi tema.
"Además del noble arte de hacer las cosas,hay un noble arte de dejarlas sin hacer. La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de las cosas no esenciales" Lin Yutang
martes, 1 de noviembre de 2011
Colaborando en su aprendizaje
Cuidando
no caer
en la sobreprotección
Cuando algo domino a la perfección, con el paso del tiempo, olvido lo que me
costo aprenderla, y veo normal realizar tal o cual actividad. Sin embargo, ahora que me toca a mi ser “la maestra”, afirmó, que en realidad sí es complicado ayudar a un niño a manejar las cosas que para nosotros son básicas, pero que para ellos tienen un alto nivel de dificultad.
Y toda esta introducción es para concluir en lo siguiente: Hace poco más de un mes, con varios esfuerzos Pablo logró obtener su regalo de cumpleaños, una bicicleta, algo atrasado. Todo gracias a la cooperación de Manolo, Margarita y Fausto; mi hermano, hermana y mi cuñado respectivamente.
La bicicleta, es un poco grande, por lo que venía acompañado por las respectivas ruedas, mismas que les ayudan a tener estabilidad, después de un mes Pablo decidió retirarlas, y ahí entró yo.
(Bueno, no sé, uno de mamá, cuando se trata de darle confianza a tu hijo, no sé de donde sacas las fuerzas para brindarles seguridad, aunque por dentro tu cabeza te dice mil veces que se puede caer y darse un buen fregazo, que te va a dolor hasta el alma, pero que sin embargo, tienes que dejarlo libre).
Cuando lo vas guiando en su aprendizaje, te das cuenta de lo vulnerables que son, mi hijo tiene cinco años, no sé si sea aventado darle tantas “alas”, pero sin embargo, creo que es algo que su curiosidad lo va aventando aprender.
El domingo pasado, al meter la bicicleta a la cajuela, una llanta se doblo, cuando la sacamos ya estaba casi vencida, por lo que decidimos retirarla, para Pablo fue difícil tomar la decisión de continuar el paseo, tan solo con un apoyo, sin embargo no le quedo de otra más que intentar.
Después de varios esfuerzos, cuando menos pensé el “monillo” ya andaba solo por las banquetas de la Alameda, a los veinte minutos ya nos encontrábamos retirando la otra llanta, intentamos varias veces, pero no tuvimos buenos resultados, pues el cansancio nos venció.
Hoy acudimos a lograr de terminar con el enemigo (el miedo), y lo logramos, Pablo aprendió a andar en la bicicleta,(claro, aun le falta práctica, pero ahí la lleva).
Yo sé que hay muchos niños en el mundo que les toca aprender solos las cosas más básicas, y así constantemente las más difícil; pero, también hay mamás que disfrutamos ver crecer a nuestros hijos, caminar a su lado durante su aprendizaje, para darles la mano si se caen, para apoyarlos en alguna letra mientras aprenden a leer, a escribir y así toda la vida.
Así qué como sugerencia no está de más en involucrarnos en el desarrollo de nuestros hijos; no intervenir de manera sobreprotectora, sino estar como esas llantitas de las bicicletas, a un lado, para darles estabilidad, seguridad y confianza.
no caer
en la sobreprotección
Cuando algo domino a la perfección, con el paso del tiempo, olvido lo que me
costo aprenderla, y veo normal realizar tal o cual actividad. Sin embargo, ahora que me toca a mi ser “la maestra”, afirmó, que en realidad sí es complicado ayudar a un niño a manejar las cosas que para nosotros son básicas, pero que para ellos tienen un alto nivel de dificultad.
Y toda esta introducción es para concluir en lo siguiente: Hace poco más de un mes, con varios esfuerzos Pablo logró obtener su regalo de cumpleaños, una bicicleta, algo atrasado. Todo gracias a la cooperación de Manolo, Margarita y Fausto; mi hermano, hermana y mi cuñado respectivamente.
La bicicleta, es un poco grande, por lo que venía acompañado por las respectivas ruedas, mismas que les ayudan a tener estabilidad, después de un mes Pablo decidió retirarlas, y ahí entró yo.
(Bueno, no sé, uno de mamá, cuando se trata de darle confianza a tu hijo, no sé de donde sacas las fuerzas para brindarles seguridad, aunque por dentro tu cabeza te dice mil veces que se puede caer y darse un buen fregazo, que te va a dolor hasta el alma, pero que sin embargo, tienes que dejarlo libre).
Cuando lo vas guiando en su aprendizaje, te das cuenta de lo vulnerables que son, mi hijo tiene cinco años, no sé si sea aventado darle tantas “alas”, pero sin embargo, creo que es algo que su curiosidad lo va aventando aprender.
El domingo pasado, al meter la bicicleta a la cajuela, una llanta se doblo, cuando la sacamos ya estaba casi vencida, por lo que decidimos retirarla, para Pablo fue difícil tomar la decisión de continuar el paseo, tan solo con un apoyo, sin embargo no le quedo de otra más que intentar.
Después de varios esfuerzos, cuando menos pensé el “monillo” ya andaba solo por las banquetas de la Alameda, a los veinte minutos ya nos encontrábamos retirando la otra llanta, intentamos varias veces, pero no tuvimos buenos resultados, pues el cansancio nos venció.
Hoy acudimos a lograr de terminar con el enemigo (el miedo), y lo logramos, Pablo aprendió a andar en la bicicleta,(claro, aun le falta práctica, pero ahí la lleva).
Yo sé que hay muchos niños en el mundo que les toca aprender solos las cosas más básicas, y así constantemente las más difícil; pero, también hay mamás que disfrutamos ver crecer a nuestros hijos, caminar a su lado durante su aprendizaje, para darles la mano si se caen, para apoyarlos en alguna letra mientras aprenden a leer, a escribir y así toda la vida.
Así qué como sugerencia no está de más en involucrarnos en el desarrollo de nuestros hijos; no intervenir de manera sobreprotectora, sino estar como esas llantitas de las bicicletas, a un lado, para darles estabilidad, seguridad y confianza.
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